En el invierno, estamos llamados a hacer más silencio. El Sol se ha escondido decimos, está más lejos del planeta Tierra y por ello la temperatura desciende....
EL INVIERNO ES MOMENTO PARA HACER SILENCIO |
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En el invierno, estamos llamados a hacer más silencio. El Sol se ha escondido decimos, está más lejos del planeta Tierra y por ello la temperatura desciende. Si observamos la naturaleza, todo y todos callan, esperando pacientemente la primavera. Unos, los animales, hibernan, duermen y se resguardan. Otros, las plantas, han botado sus hojas en el otoño y toda la energía y la savia se concentra en las raíces a causa de la falta de Sol que es el que invita a la savia a subir a las ramas.
Sin embargo, a los humanos no nos gusta hacer silencio ni parar. Debido a nuestro estilo de vida, estamos acostumbrados a mantenernos pendientes y vigilantes. Ponemos atención al celular todo el día y al terminar la jornada de trabajo, le seguimos poniendo atención ahora para socializar o ver algo que nos llama la atención. Ese estímulo continúa estimulando nuestro cerebro, nuestra vista y por ende, nuestras emociones y pensamientos.
No tenemos ningún respeto por los ciclos que la Madre Naturaleza nos marca. Somos ajenos e ignorantes de ese orden natural, y a causa de eso, vivimos vidas que continúan sin parar. ¿Puedes imaginar lo que le sucede a un automóvil que no para nunca? ¿O a una máquina que nunca se detiene para tener su respectivo mantenimiento? ¿Cuánto tiempo va a durar o cuánto tiempo funcionará adecuadamente?
Desde el 21 de Diciembre o solsticio de invierno hasta el equinoccio de primavera el 21 de Marzo, la temperatura, los días más cortos y las noches más largas, los osos, los pájaros, las nubes, la nieve, los árboles y toda la Naturaleza nos invita y nos insiste que paremos un poco, que callemos, que durmamos más, que hagamos menos y que todas esas ganas de iniciar un proyecto, toda esa fuerza interior y nuestra creatividad, nuestros deseos de comunicarle al mundo lo que tenemos para compartir, las guardemos para cuando venga la primavera. De esa manera habremos juntado el Chi suficiente, la fuerza necesaria para impulsar un proyecto, para iniciar una relación o para germinar en la vida de forma adecuada y próspera.
Aunque son pocos los sabios que escucharán y harán como nos aconseja la Naturaleza, que no es otra cosa que el Tao (las leyes de la Naturaleza para que nos vaya bien en la vida y tengamos salud y bienestar), vale la pena recordar e insistir en esta sabiduría ancestral.
Hacer más silencio se puede traducir en comprar y consumir menos, tener menos reuniones sociales, acostarnos más temprano, estar menos tiempo en el celular y en la computadora; y por el contrario, estar más tiempo en contemplación, en meditación, leer, dormir más, apreciar más lo mucho que tenemos y dejar de enfocarnos en lo que nos hace falta, contentarnos con el lugar en la vida que ocupamos, dejar de querer ser o llegar o lograr para simplemente SER.
Ser felices no es difícil, pero requiere de dedicación y concientización. Hacer silencio cuando hay que hacerlo (en invierno) y hacer buya cuando es prudente hacerla (en verano) es uno de los consejos de los Maestros Chinos de la antigüedad que, si lo seguimos, dará como resultado una vida de balance y equilibrio. Lo que conocemos en el mundo moderno como “Flow.” Vivir ayudado del flujo que la vida ofrece y no contra corriente es felicidad, pero una felicidad sostenible, real y verdadera.

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